Es común esperar que ocurra algo especial: paz inmediata, claridad o una sensación diferente. Pero este camino no se basa en experiencias extraordinarias, sino en una atención constante y sencilla.

No sentir “nada” también es una experiencia.

Si un día parece neutro, simplemente permanece. Muchas veces el cambio real se integra en el silencio.